Budapest, el césped desbordado que alimentó la esperanza de volver

La Eurocopa 2020 jugándose en  2021 ha dejado hechos icónicos que han sido trending topics alrededor del planeta futbolero. El desplante de Cristiano Ronaldo a las botellas de gaseosa negra; las gaitas y su sonido cautivador en Glasgow, o el caso Eriksen en aquel Finlandia vs Dinamarca. Sin embargo, hubo un hecho que realmente marcó al enamoradizo hincha del futbol, que desde diferentes partes del mundo, observaban la transmisión en directo desde el estadio Puskas en Budapest con cierta incredulidad y esperanza.

Todo nació con el hecho de que el estadio ubicado en plena área urbana de la capital húngara albergó por primera vez, desde marzo del 2020, aforo completo en sus gradas. Si, 61.000 almas rojas se congregaron al templo del histórico Ferenc Puskas  aquel martes de junio con un claro mensaje de optimismo, de alegría, de ilusión. Aquel mensaje donde los hechos dictaminaron que era posible tener una nueva normalidad luego de una pandemia que marcó una antes y un después de esta sociedad globalizada.

Dentro del estadio el uso de mascarillas no fue obligatorio, aunque las autoridades sanitarias recomendaron a los fanáticos no se la quitan. Pero la emoción pudo más; y tal es así que con tribunas copadas se pudo hacer un mosaico gigante en la previa del compromiso, algo no visto en Europa luego de la pandemia.

¿Cómo fue posible la epopeya? El sueño húngaro empezó a tomar forma el pasado 31 de marzo, día en que la UEFA resolvió el levantamiento de la restricción de aforo en los estadios, que era del 30%, para proceder a dejarlas en manos de cada país sede de la Eurocopa. Asimismo, la UEFA decidió mover algunas de las sedes previstas en un comienzo con el fin de contar con la presencia de espectadores en cada una de ellas.

Las autoridades locales, luego de la autorización de UEFA, aplicaron unos protocolos estrictos cuyo objetivo primordial era evitar un posible rebrote de la enfermedad luego del partido. Los residentes húngaros pudieron acceder  a la cancha mostrando el certificado nacional de vacunación en donde se compruebe que si se vacunaron, al menos la primera dosis, o si ya tuvieron coronavirus.

En el caso de los extranjeros, una prueba PCR negativo reciente era la única manera posible de poder superar los controles de salud del país anfitrión y así poder disfrutar del duelo en vivo. Cabe recalcar que la presentación de la prueba PCR se extendía a hoteles, restaurantes y estaciones de bus.

A más de las medidas mencionadas anteriormente, en el estadio existieron más de 900 expendedores de desinfectante, el pago en los bares se realizan con tarjetas sin contacto y la limpieza es continúa en las  zonas de mayor exposición, mientras que junto al estadio, en una de las aceras, se ha montado una pequeña caseta para pasar test PCR.  Esto con el objetivo de que los partidos puedan celebrarse bajo la mayor seguridad posible.

El portavoz de la Federación Húngara de Fútbol, Efe Jenö Sipos, mencionó que esperaba “se respeten las reglas impuestas” para que el duelo y el torneo en general no se conviertan en una bomba biológica que vuelva a causar estragos en toda Europa. Esto considerando que Hungría presenta al menos 300 casos de coronavirus diarios desde hace algunas semanas con una incidencia de 38 casos por cada 100.000 habitantes. El factor adicional de que Hungría tiene una de las tasas más altas de vacunación con un 46.62% permitió a que el ente regulador del futbol europeo haga una excepción y permita aquel hito del futbol luego de 15 meses de estadios vacíos o con aforo reducido.

Pero el romance entre Budapest, el estadio Ferenc Puskas y público en sus gradas no es algo nuevo. Para conocer su plan remoto, debemos mover el calendario hasta el 24 de septiembre del 2020. Ese día se acogió la Supercopa de Europa entre el Sevilla y el Bayern Múnich, encuentro que fue catalogado por UEFA como su prueba piloto, ya que fue el primer partido con espectadores luego del estallido de la pandemia de la década.

Así, 20.000 espectadores, en ese momento menos de un tercio del aforo, observaron el encuentro en el que además solo fueron aceptados 6.000 espectadores extranjeros y 14.000 locales. Esto fue recordado por Efe Jenö Sipos, quien mencionó que “las experiencias fueron positivas y tanto UEFA como los equipos quedaron satisfechos.”

Por este motivo, Budapest ha sido considerada en los últimos días como una de las alternativas que maneja UEFA para la realización de las semifinales y la final de la Eurocopa en caso de que el gobierno de Reino Unido no flexibilice las restricciones de entrada a Wembley. El hecho de que sea la única sede donde no hay límite de aforo y el éxito del lleno casi total con 55.662 espectadores son la mayor carta de presentación de la ciudad tendencia del mes de junio.

A más del Puskas de Budapest, el estadio La Cartuja de Sevilla, Olímpico de Roma, Johan Cryuff de Amsterdam, Parken Stadium de Copenhague, Hampden Park de Glasgow y Arena Nationala de Buscarest puede llenar su estadio hasta en un 30% de su capacidad. Londres mencionó meses antes de la competición europea que pondría a la venta un 25% de boletos para ver los partidos en el mítico Wembley. En cuanto a este tema, Múnich en Alemania fue la ciudad que menos espectadores citó a su estadio, el Allianz Arena, con solo el 22% de la capacidad del estadio.

Cabe recalcar que aunque el Gobierno húngaro ha permitido el 100% del aforo con 68.000 personas, esta ha quedado reducida a 56.000 porque la zona de prensa ocupa una buena parte de la tribuna, así como otros espacios reservados de manera exclusiva a patrocinadores y asuntos comerciales.

En otro detalle no menor, la Zona oficial de Aficionados en Budapest fue abierta recientemente para recibir a los aficionados que no puedan concurrir al estadio. Así, hasta 11.000 personas podrán ver la Eurocopa en sus pantallas gigantes y con el castillo de Vajdahunyad como fondo principal. Según el portavoz de la UEFA Euro 2020 Budapest Fan Zone, Zsuzsa Csisztu el espacio fue abierto como una extensión del estadio Puskas Arena y pensado exclusivamente para los amantes del fútbol. Según Csisztu «Es para quien quiera animar antes del partido, para quien tenga entradas para ingresar al Puskas Arena, es una especia de experiencia comunitaria».

Para garantizar el acceso sin problemas, los asistentes del partido deberán portar una pulsera que podrá ser recogida con una prueba de inmunidad Covid de al menos 72 horas al día del partido. Jeno Sipos, portavoz de la Federación Húngara de Fútbol sostiene que “está justificado aumentar la precaución en los partidos de fútbol”. Asimismo, logró crear un ambiente más distendido ante los temores de una nueva ola de contagios, sosteniendo lo siguiente, “Alegrémonos de que haya partidos, alegrémonos de que haya espectadores y de que Budapest pueda acoger un partido con el aforo completo. Habrá 50.000 aficionados húngaros en las gradas durante 3 días”.

En cuanto a la población, los espectadores húngaros se muestran optimistas de las decisiones tomadas por su gobierno previo al torneo al que se clasificaron de manera dramática después de jugar playoffs contra Islandia. “Para nada tengo miedo al covid. Llevo esperando más de dos años para ir al estadio y crear un gran ambiente dentro”, mencionó Bence un ultra derechista húngaro de 24 años.

“El ambiente es espectacular. Tengo la vacuna, así que no me da miedo que se llene el estadio. Aunque me parece una desventaja para las otras selecciones”, opina Dornseirf, espectadora de Hungría en su ingreso al estadio. Sin embargo, aunque el paraíso húngaro, especialmente luego de las medidas adoptadas por Viktor Orban, primer ministro de Hungría, se muestra confiado de que el virus ya no está entre su población, hace pocos día se abrió el debate en Europa acerca de las medidas tomadas en este país durante la Eurocopa.

En una recepción protocolaria suscitada la semana anterior, la canciller alemana Angela Merkel mostró su inquietud acerca de lo que se vive en diferentes países del viejo continente durante la fiesta de la Euro. “Hay que tener cuidado con la Eurocopa y ver de qué forma podemos evitar estadios como el que hemos visto” afirmó la canciller sin mencionar directamente  de Budapest.

Orban respondió a esto apoyándose de las estadísticas de vacunación, la cual menciona que encabezan la lista de las ciudades con más porcentaje de población vacunada, siendo el único miembro europeo que apostó por la vacuna rusa Sputnik y la china Sinopharm. Según el primer ministro, empezaron a vacunar de los primeros y ya hay, sólo es Budapest, un 55% de la ciudad con la vacuna.

Superado los obstáculos, Budapest y Hungría celebran a lo grande el disputar una Eurocopa como local, con 68 mil espectadores en el estadio y millones de espectadores que atónitos observamos el duelo a través de los medios información.

¿Habrá sido lo correcto? Esa respuesta sólo el tiempo lo dirá.

Reportaje por: Samuel Quimí Mora – Estudiante del Diplomado de Periodismo Deportivo y Jefes de Prensa

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